Vehículos Clásicos del Rally: Renault R5 Copa Turbo
Renault 5 Turbo, un coche que nació para plantar cara a una nueva categoría de automóviles y que acabó creando prácticamente una propia. Desde luego, por prestaciones y eficacia logró estar en lo más alto, algo que queda patente con los buenos resultados que sigue obteniendo en algunas competiciones hoy en día frente a rivales mucho más modernos.
Volkswagen presentó el Golf GTi en 1976 y fue tan sonoro el éxito que sus rivales se pusieron rápidamente manos a la obra para plantarle cara. Renault recurrió a Alpine para sacar la quintaesencia del R5 y presentó en el mismo año el Renault 5 Alpine (que en España se comercializaría como Copa).
La verdad es que el R5 era una buena base de partida. Era un coche muy ligero (no llegaba a 800 kg en orden de marcha) con un reparto de masas muy equilibrado gracias a su motor central/delantero y un centro de gravedad relativamente bajo, con unas suspensiones por barras de torsión bastante eficaces. El motor 1.3 se apretó hasta sacarle 93 CV, que eran muchos menos que los que ofrecía el Golf GTi, pero el coche era más ligero y el motor francés tenía bastante temperamento.
En aquellos años Renault era una de las marcas que más se había volcado en la tecnología de los turbo, siendo la primera en usarla en Fórmula 1, así que decidieron perder esa desventaja contra el Golf y en 1982 añadieron un turbo al R5 para que la potencia pasase de 93 a 108 CV, pero sobre todo ganaron muchísimo par motor, lo que proporcionaba al Renault 5 Alpine Turbo (Copa Turbo en España) unas aceleraciones y recuperaciones insuperables.
No debemos confundir el R5 Copa Turbo (o Alpine turbo) con el R5 Turbo. El Copa Turbo era un Renault 5 con un motor más potente y algunos detalles de puesta a punto, estéticos y de equipamiento, mientras que el Renault 5 Turbo era algo completamente distinto, como veremos ahora.
En 1984 llegó el momento de relevar al R5 que, aunque seguía siendo competitivo, estaba ya algo anticuado. Su relevo partía de la plataforma de los Renault 9/11 y ofrecía un mayor espacio interior, gracias principalmente a que su motor se colocaba en posición delantera transversal y resultaba más compacto el frontal, dejando más espacio para los pasajeros sin aumentar la longitud total del vehículo.
Pocos meses después de su lanzamiento se presentó la versión tope de gama, el nuevo Renault Supercinco GT Turbo, que aumentaba la potencia del motor hasta los 120 CV, convirtiéndose en el más potente de su categoría. Su aceleración de 0 a 100 en 8 segundos y su velocidad punta de casi 210 km/h eran sobresalientes en la época.
Pese a su mala fama, realmente era un coche con un excelente comportamiento dinámico, lo que pasa es que los conductores de aquellos años no estaban acostumbrados a coches con ese nivel de prestaciones y, además, tampoco había ningún tipo de asistencia electrónica que corrigiese errores de novatos, como sí sucede con los modelos actuales.
El GT Turbo se ganó injustamente la fama de coche peligroso «porque el turbo entraba en las curvas» o «porque el turbo entraba al reducir«, dos afirmaciones rotundamente falsas. Este coche no hacía nada que realmente no le hubiese ordenado su conductor, que era el que hacía mal las cosas, pero siempre es más fácil echarle la culpa a otro.



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